Se escucha una voz clara y firme, que deja de manifiesto cierta complicidad y una trama oscura de negocios institucionalizados. Coimas, retornos, un laboratorio al parecer ligado al poder y los nombres de Eduardo Lule Menem y Karina Milei.
Un funcionario despedido de un área por demás sensible como lo es la Agencia Nacional de Discapacidad que atravesó demasiados rechazos, quejas y polémicas inclusive dentro del gobierno por falta de resultados.
Qué sabe ese ahora ex funcionario? A quién se dirige si efectivamente la justicia comprueba que se trata de su voz? Por qué el gobierno en su caja de herramientas políticas y de comunicación sólo tiene a un esforzado Guillermo Francos que intenta deslindar responsabilidades del presidente y la secretaria general de la presidencia? Por qué no hay un mensaje más claro y contundente a la ciudadanía respecto de lo que pasó?
El escándalo pega de lleno en el corazón de la Libertad Avanza, que llegó al poder en su lucha anticasta. Hay algo más casta que esta sospecha de corrupción que sacude al gobierno en medio de la campaña electoral? La justicia parece estar actuando con celeridad para que no se pierda la información de los celulares de los involucrados en la investigación que demostraron conductas evasivas, con pasaportes y dinero en efectivo en los autos a punto de irse vaya saber uno a donde.
Es necesario y urgente que las dudas sean despejadas y las preguntas respondidas. Le toca a la justicia esa tarea. Está en juego mucho más que la honorabilidad de un gobierno. Porque esa puerta de quedar abierta, puede llevar a caminos insospechados, lamentablemente, para el futuro del país.
Milei ante una oportunidad histórica
Nadie la vio. Tantos analistas políticos, encuestadores y periodistas especializados que preanunciaban un resultado...






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