La elección bonaerense se convirtió en un plebiscito sobre la gestión nacional y hubo claramente un voto castigo. Queda claro que fue más derrota de La Libertad Avanza que triunfo de Fuerza Patria.
Se trata de un llamado de atención a un presidente que profundizó grietas y antagonismos y ha ejercido la desmesura de agraviar, desde el poder, a artistas, economistas, opositores, periodistas, gobernadores y hasta aliados naturales, transgrediendo, incluso, los límites de la buena educación. Lo que se llama bullyng de Estado.
El especialista en comunicación política Mario Riorda habla de “gobiernos espejo”, algo que comparten administraciones como las de Trump y Milei, sin capacidad de generar consensos ni de construir mayorías, dirigiendo sus políticas únicamente hacia los propios.
El analista Andrés Malamud aseguró que Milei como economista tercerizó la política en burócratas que trabajan en la tercera categoría de la casta hace décadas.
Y uno se pregunta cuánto de la derrota se vincula a la compulsión de escuchar solamente a quienes repiten las mismas ideas que uno. La polarización sirve para gestionar eficientemente? Los desafíos son urgentes para un gobierno que logró estabilidad macroeconómica y baja de inflación. Pero el electorado -queda demostrado- cambia de humor social rápidamente. No hay tiempo que perder. El país espera.