Diversos estudios indican que es posible que uno de cada tres argentinos pueda sufrir trastornos de ansiedad ante un viaje inminente. Estar en lugares nuevos y extraños, lejos de la seguridad de su hogar, puede producir distintos niveles de ansiedad e incluso, si la persona es propensa, ataque de pánico, palpitaciones, mareos y vértigo, entre otros síntomas.


Viajar con ansiedad es una experiencia diferente para todos. Algunas personas se ponen nerviosas en lugares concurridos como los vagones del subte, atracciones turísticas, paseos, puentes, fronteras. Otros no pueden dejar de preocuparse y cuestionarse. Si bien no se puede planear todo lo que podría salir mal en un viaje, muchos viajeros ansiosos encuentran que prepararse para los problemas comunes los hace sentir más seguros.

La ansiedad es una emoción común a todos, pues su función es prepararnos mental, conductual y fisiológicamente para situaciones de incertidumbre. La licenciada Dalila Acuña, de los Centros de Diagnóstico DIM, considera que, incluso, es satisfactorio tenerla. “Como el resto de las emociones, está presente porque tiene utilidad para nuestra especie”, expresó. 

De hecho, se manifiesta de tres maneras. La primera, de forma corporal que aparece cuando se está nervioso y se expresa mediante el temblor, mareo, taquicardia, sudoración o tensión muscular. En segundo lugar, de forma cognitiva, cuando se atrae pensamientos e imágenes negativas, por ejemplo, “me voy a sentir mal en el viaje, no sé si recordé cerrar mi casa cuando me fui, etc.” Y, finalmente, de forma conductual, en donde se modifica la decisión final de hacer o no hacer algo que estaba planificado con anterioridad, como por ejemplo posponer, cancelar o no ir a un determinado lugar”.

Todas estas situaciones aplicadas a la organización previa de un viaje, su transcurso y su llegada o arribo al lugar de destino, claramente son posibles detonantes de diversos niveles de ansiedad y posibles afecciones emocionales y físicas para quienes las padecen.

 Trastorno de ansiedad

Según un estudio argentino de Epidemiología en Salud Mental, uno de cada tres argentinos sufrirá trastornos de ansiedad. Otros estudios advierten que un poco más de una de cada tres personas (36%) se preocupa de que las cosas salgan mal el primer día de sus vacaciones.  Para cualquier persona que sufre de ansiedad, el concepto de viajar lejos, especialmente si se trata de un vuelo, es un desencadenante común para un ataque.

Algunos viajeros pueden aparecer en un lugar nuevo y llevarlo, pero para otros es un poco más complicado.  La licenciada Acuña explica que es positivo tener ansiedad, pero cuando se torna excesiva puede convertirse en crónica y por ende, en un trastorno. “Tener cierto grado de ansiedad nos va a permitir estar atentos, poder anticipar obstáculos y desenvolvernos satisfactoriamente”, comentó.

La ansiedad se vuelve negativa cuando ante cualquier estímulo la respuesta resulta desproporcionada y termina limitando la forma en la que se desenvuelven las personas habitualmente, como por ejemplo no atender llamadas telefónicas porque podría ser una mala noticia.  Cuando se convierte en crónica puede llegar a generar un gran sufrimiento a quien la padece.

Recomendaciones para relajarse y ganarle a la ansiedad

Si la ansiedad se presenta ante situaciones puntuales y no limita la vida cotidiana, las maneras de vivir mejor y disfrutar al máximo de sus vacaciones incluyen, por ejemplo, hacer actividad física, escuchar al cuerpo cuando necesita descansar, alimentarse de forma variada y saludable, en diversos momentos del día respirar lenta y profundamente, evitar sobrecargarse de trabajo u obligaciones, no posponer tareas importantes, realizar actividades placenteras de manera intencional y resolver las cuestiones que estén a tu alcance.

En caso contrario, sentir que se necesita correr de una visita a otra puede aumentar la ansiedad, lo mejor es dejar un poco de espacio para moverse. Mantenerse despierto hasta tarde en la noche antes de viajar es un síntoma de estrés que puede generar un ataque de ansiedad, lo recomendable sería hacer una lista previa para que se pueda recoger lo necesario para las vacaciones. Si continúa, se puede llevar a la mano novelas, libros, una almohada pequeña que le recuerde su hogar o la lista de reproducción de sus canciones favoritas. 

Guillermo Panizza
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