Por Guillermo Panizza

Andar por la colectora de la vida. Sin demasiadas pretensiones, solo el intento y la búsqueda del encuentro amistoso, la charla sincera, el oído atento.

Al revés de la mirada mayoritaria, que persigue “las formas” y no tanto el fondo. Sentirse a contramano del mundo es promover aquellos valores que nos formaron y que seguimos pregonando. ¿Acaso en soledad?

No me resigno a ser “parte de” sólo por la comodidad de no rebelarme, o de asentir como un autómata. No es un clamoroso pedido, apenas una declaración de principios, un espacio para que reflexionemos juntos.

La respuesta, posiblemente coincidente es el faro que ojalá, pueda guiarnos.

Guillermo Panizza
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