En momentos de crisis política, el coaching aparece como un botiquín de primeros auxilios para los funcionarios del gobierno que se enfrentan consecutivamente ante el ojo de la cámara, no precisamente para dar noticias alentadoras.


¿Cuáles son los hilos detrás de la impostada apariencia de tranquilidad? ¿Cómo se entrenan los políticos para borrar los signos de nerviosismo? ¿Importa el orden del mensaje? ¿Sirven ciertas habilidades en comunicación para atemperar el desencanto?

Daniela Aruj, coach y experta en Imagen Política, reveló los 5 tips para que las malas noticias puedan ser mejor digeridas desde el sillón de casa.

1. Actitud:
Poder comunicar con el cuerpo lo que dirán con las palabras es la base de la credibilidad. Para ello la postura es sumamente importante. Verse seguro, honesto y con confianza puede ser cuestión de estar bien parado, erguido, con la mirada directa al público o a la cámara, es decir verse, escucharse y proyectarse seguro de lo que está diciendo y por ende haciendo.

2. Las manos:
Exponer las palmas de las manos implica honestidad y transparencia. Por esto recomiendo durante la exposición mostrarlas con frecuencia para apoyar al resto de la comunicación verbal y no verbal. Es importante no tocarse el rostro, ventilarse ni frotarse las manos. Nada que indique tensión.

3. La Voz:
El tono, volumen, cadencia y matices en la voz son importantes. El tono debe ser firme y seguro; la idea es generar confianza pero sin exagerar. Lo peor sería parecer soberbia en una situación adversa. La velocidad del habla debe ser media. Si es muy lenta irrita o aburre, y si es muy rápida genera ansiedad. Con los matices puedo contar una historia y hacer que la audiencia se ponga en nuestro lugar. Todo se trata de generar empatía.

4. El orden de la presentación:
Es determinante en qué momento exponer el contenido negativo del mensaje. Lo ideal sería hacerlo en la mitad de la presentación y siempre con una consideración positiva al principio y otra al final. Esta es una metodología de tipo sandwich.

5. El cierre:
Es la parte más importante de la presentación. Antes del final se debe exponer un mensaje esperanzador, con energía, confianza, seguridad y poniendo siempre al público del lado del orador. Podemos decir que en esta parte es donde si contamos una historia y lo hicimos bien el público se siente parte de la misma y está dispuesto a darnos su apoyo. Para eso es aconsejable usar verbos afirmativos, de acción y en plural.

Guillermo Panizza
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