Preguntas, rumores, incertidumbre predominan en esta argentina que, ensimismada en sus problemas, vuelve a caminar por el abismo del default, selectivo o no, en la nueva era del re perfilamiento.


Cada palabra de los protagonistas del poder en nuestro país, entrante o saliente, vale plata… mucha plata… entonces los entrecruzamientos de los adelantados voceros de uno y otro lado hacen lo suyo para buscar una colaboración indispensable para que el barco no naufrague, una vez más. Todos la estamos pasando mal, aquellos que tienen –tenemos- la fortuna de mantener un trabajo peleamos a la crisis que muchos otros, gran mayoría no pueden enfrentar a fuerza de pobreza, desigualdad, falta de oportunidades, desempleo e inflación. La angustia y la desesperanza hacen lo suyo y se apoderan de la mesa familiar, la charla de café y de nuestra conducta.

Cíclicas y profundas, las crisis no nos dejan despegar, volar, crecer… soñar… y muchos, presos del desengaño, dicen buscar nuevos horizontes, lejos… dueños de un destino que imaginan distinto posiblemente. Ahora bien, nuestra tierra hermosa, que se enfrenta al espejo de sus fracasos estrepitosos nos desafía otra vez… nos desafía a la construcción colectiva, ¿a la participación y al compromiso… de qué manera? de la que se pueda, para no caer en ese discurso de la eterna derrota y de las frases más trilladas de la ocasión.

“No nos merecemos esto” “la salida es Ezeiza” “este país no tiene solución” “mira como en Europa estas cosas no pasan”, el repertorio de esa nostalgia por lo que no somos y acaso nunca seremos se repite como frases lacerantes, incomodas, como profecías autocumplidas. No queremos convertirnos en predicadores de una realidad mejor, ojalá venga, sino de un futuro posible, que imite los modelos exitosos, que triunfan, que apuestan a la ciencia, a la tecnología, a la innovación.

Pero claro, eso parece muy lejos… en el mientras tanto recorremos esta argentina de las urgencias, que no necesita más odio ni quejas – que ya tenemos – sino, madurez, responsabilidad y compromiso, de todos, para señalar, denunciar y defender lo que más queremos… un país para todos, un país mejor que necesita también de aquellos, que, dicen, se quieren ir.

Guillermo Panizza
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