Argentina, atrapada en su laberinto

Cada día es una eternidad. El diseño de políticas a largo plazo parece una quimera. El espejo de los países que han progresado con modelos exitosos se ve lejos. Argentina por momentos se convierte en una metáforo triste y dolorosa que con sus instantáneas nos golpean en el corazón. Cada noticia, nos advierte del empeoramiento de una situación de deterioro que parece no tener freno. Podríamos enumerar una larga lista de desatinos que indignan y nos hacen reflexionar. La agenda judicial y la prepotencia de una cuestión ajena a los intereses de uno sociedad desencantada, con la salida de una ministra poco y mal explicada, y con el ingreso de un funcionario cuyo nombramiento demoró 10 días. Un estado de shock todavía inalterable por el escándalo de las vacunas vip. Una situación econónomica con leves atisbos de recuperación en algunos sectores pero que sigue amenazada por una inflación desquiciada. Una política sanitaria cuyo corazón es un plan de vacunación que avanza, sí, en cuentagotas. El problema es global? sin dudas. Pero las explicaciones son aquí, ante nuestra gente. Qué se está haciendo para aumentar la cantidad de vacunas necesarias para inmunizar a la población?

El otoño se avecina y las especulaciones -e informaciones- no son alentadoras. Cuarentenas quirúrgicas, año escolar con puertas abiertas pero lamentablemente ante un escenario impredecible. Y las señales, declaraciones y gestos de nuestros dirigentes? Podríamos hablar de los errores y fallas en la vacunación de la ciudad, de la falta de empatía con los adultos mayores, algo que fue luego reconocido y corregido. Pero la grieta y la utilización de ella nos destruye. Políticos a las trompadas por tratar de atribuirse el mérito del hallazgo de una menor secuestrada, pero que fue detectada por una vecina que llamó al 911. Tuits incendiarios de oficialistas y opositores que parecen vivir en una cancha de fútbol bajo el concepto barrabrava desconociendo responsabilidades institucionales. De un lado y del otro. Miserias y campaña electoral, todos intentando sacar algún rédito, alguna ventaja de cara a unas elecciones ratificadas pero paradojicamente, en duda nuevamente. Desde este humilde lugar siempre señalamos la compleja tarea que representa gestionar pandemia y economía. Los resultados están a la vista. Nadie puede dudar que fue un acierto reforzar el sistema de salud para evitar su colapso, como ocurrió en otros países de la región. Pero el confinamiento interminable y sin revisión estratégica produjo consecuencias graves en nuestro aparato productivo. En ese contexto dominado por los muros en lugar de los puentes, el gran dilema es saber si se estará a la altura de tomar decisiones que puedan evitar seguir abonando la desesperanza, el desconsuelo y la falta de horizontes de nuestra querida república. Ojalá. Por el bien de todos.

Guillermo Panizza
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