El horror estuvo aquí. En el ambiente, impregnado de un silencio respetuoso, se percibe un manto de piedad y también, de irreversible conmoción. Nadie puede permanecer indiferente ante los enormes cimientos de las Torres Gemelas, convertidas en cascadas, impresionante símbolo de rechazo a la barbarie terrorista y de homenaje a las victimas del mas grande atentado que alguna vez se haya perpetrado. Son 14 años que pasaron ya, y todavía recuerdo estremecido aquellas imágenes impensadas que devolvían los monitores de televisión del noticiero, sin imaginar jamás que como una burla del destino, no se trataba de una repetición de las cadenas de los Estados Unidos, sino que se trataba de un segundo ataque feroz, deja vu con reminiscencias de ciencia ficción que volvian una y otra vez.

Hoy la Zona Cero luce grabados en placas de bronce los nombres de las casi 3.000 victimas del 11 de septiembre de 2011, aquella fecha en la que el mundo cambio para siempre, y que obliga al ejercicio silencioso de preguntarnos donde estábamos, que estábamos haciendo, como en todo evento de profundas consecuencias planetarias.  El área, hoy emotivo memorial, fue una zona prohibida durante mas de una década, se encuentra ahora mucho mas reconectada con las calles aledañas, y con medidas de seguridad extremas. A 14 años de la salvaje agresión, el contexto internacional no esta ajeno a sucesivas amenazas, en medio de la guerra con un nuevo enemigo, el Estado Islamico.

 

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