El conflicto entre israelíes y palestinos está una vez más en las noticias.

Luego de varios ataques mortales en contra de sus ciudadanos, Israel sacó esta semana a su ejército a las calles de Jerusalén y procedió a bloquear el acceso a varios barrios del este de la ciudad.

La respuesta de las fuerzas de seguridad israelíes también le ha costado la vida a varios palestinos, en medio de un resurgir de los enfrentamientos y la violencia que han hecho a muchos temer una nueva “intifada”, la palabra árabe para “levantamiento popular”.

Las nuevas tensiones parecen tener como origen el futuro de Jerusalén, ciudad que tanto israelíes como palestinos reclaman como su capital.

Pero también es el último capítulo de un antiguo y complejo conflicto, que por el momento parece más lejos que nunca de una solución.

Repasa las preguntas básicas necesarias para comprender este viejo enfrentamiento que genera tanta polarización.

1. ¿Cómo empezó el conflicto?

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Alentado por el antisemitismo que sufrían los judíos en Europa, a comienzos del siglo XX tomó fuerza el movimiento sionista, que buscaba establecer un Estado para los judíos.

Por aquellos años, la región de Palestina, considerada sagrada para musulmanes, judíos y católicos, pertenecía al Imperio Otomano.

Pero una fuerte inmigración judía, fomentada por las aspiraciones sionistas, comenzaba a generar resistencia entre los árabes y otras comunidades musulmanas que eran mayoría en la región.

Y esas tensiones continuaron luego de la desintegración del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, cuando Reino Unido recibió un mandato de la Liga de Naciones para administrar el territorio de Palestina.

Antes y durante la guerra, los británicos habían hecho diversas promesas a los árabes y a los judíos que luego no cumplieron, entre otros motivos porque ya se habían dividido el Medio Oriente con Francia.

Y las disputas entre nacionalistas árabes y sionistas se tradujeron en enfrentamientos entre grupos paramilitares judíos y bandas árabes.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, y tras el Holocausto, la presión por establecer un Estado judío aumentó.

Y se decidió la partición entre judíos y palestinos del territorio hasta entonces controlado por la potencia europea, con el consiguiente nacimiento de Israel, el 14 de mayo de 1948.

Al día siguiente, sin embargo, Israel, Egipto, Jordania, Siria e Irak invadieron el territorio, dando pie a la primera guerra árabe-israelí, también conocida por los judíos como guerra de la independencia o de la liberación.

Y, tras el conflicto, el territorio inicialmente previsto por Naciones Unidas para un Estado árabe se redujo a la mitad.

Para los palestinos, comenzó la Nakba, la llamada “destrucción” o “catástrofe”, el inicio de la tragedia nacional: 750.000 palestinos huyeron a países vecinos o fueron expulsados por tropas judías.

Pero el de 1948 no sería el último enfrentamiento entre árabes y judíos.

En 1956, una crisis por el Canal de Suez enfrentó al Estado de Israel con Egipto, aunque el conflicto no se definió en el terreno de combate sino por la presión internacional sobre Israel, Francia e Inglaterra.

Pero los combates sí tuvieron la última palabra en 1967 en la Guerra de los Seis Días. Y lo que ocurrió entre el 5 el 10 de junio de ese año tuvo consecuencias profundas y duraderas a distintos niveles.

La victoria aplastante de Israel le permitió arrebatarle la Franja de Gaza y la península del Sinaí a Egipto, Cisjordania (incluida Jerusalén Oriental) a Jordania y los Altos del Golán a Siria. Medio millón de palestinos huyeron.

A ese conflicto le seguiría la guerra de Yom Kipur en 1973, que enfrentó a Egipto y Siria contra Israel, y le permitió a El Cairo recuperar el Sinaí -entregado completamente por Israel en 1982- aunque no Gaza.

Seis años después, Egipto se convertiría en el primer país árabe en firmar la paz con Israel, un ejemplo solo seguido por Jordania.

La Franja de Gaza, devuelta paulatinamente a los palestinos a partir de 1994, sería escenario de nuevos enfrentamientos armados entre israelíes y palestinos en 2008, 2009, 2012 y 2014.

2. ¿Por qué se fundó Israel en Medio Oriente?

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La tradición judía indica que la zona en la que se asienta Israel es la Tierra Prometida por Dios al primer patriarca, Abraham, y a sus descendientes.

La zona fue invadida en la Antigüedad por asirios, babilonios, persas, macedonios y romanos.

Y Roma fue el imperio que le puso a la región el nombre de Palestina y, siete décadas después de Cristo, expulsó a los judíos de su tierra tras combatir a los movimientos nacionalistas que perseguían la independencia.

Con el surgimiento del Islam, en el siglo VII después de Cristo, Palestina fue ocupada por los árabes y luego conquistada por las cruzadas europeas. Y en 1516 se estableció la dominación turca que duraría hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se impuso el mandato británico.

El Comité Especial de Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés) aseguró en su informe a la Asamblea General del 3 de septiembre de 1947 que los motivos para que un Estado judío se estableciera en Medio Oriente se centraban en “argumentos basados en fuentes bíblicas e históricas”, la Declaración de Balfour de 1917 en la que el gobierno británico se declara a favor de un “hogar nacional” para los judíos en Palestina y en el Mandato británico sobre Palestina.

Allí se reconoció la conexión histórica del pueblo judío con Palestina y las bases para reconstituir el Hogar Nacional Judío en dicha región.

Y tras el Holocausto nazi contra millones de judíos en Europa antes y durante la Segunda Guerra Mundial, creció la presión internacional para el reconocimiento de un Estado judío.

Al no poder resolver la polarización entre el nacionalismo árabe y el sionismo, el gobierno británico llevó el problema a la ONU.

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General aprobó un plan para la partición de Palestina, que recomendaba la creación de un Estado árabe independiente y uno judío y un régimen especial para la ciudad de Jerusalén.

El plan fue aceptado por los israelíes pero no por los árabes, que lo veían como una pérdida de su territorio. Por eso nunca se implementó.

Pero un día antes de que expirara el Mandato británico de Palestina, el 14 de mayo de 1948, la Agencia Judía para Israel, representante de los judíos durante el Mandato, declaró la independencia del Estado de Israel.

Al día siguiente Israel solicitó ser miembro de Naciones Unidas, estatus que finalmente logró un año después. El 83% de los miembros actuales reconocen a Israel (160 de 192).

3. ¿Por qué hay dos territorios palestinos?

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El Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés), en su informe a la Asamblea General en 1947, recomendó que el Estado árabe incluyera “Galilea Occidental, la región montañosa de Samaria y Judea, con la exclusión de la ciudad de Jerusalén, y la llanura costera de Isdud hasta la frontera egipcia”.

Pero la división del territorio quedó definida por la Línea de Armisticio de 1949, establecida tras la creación de Israel y la primera guerra árabe-israelí.

Los dos territorios palestinos son Cisjordania (que incluye Jerusalén Oriental) y la Franja de Gaza, que se encuentran a unos 45 km de distancia. Tienen un área de 5.970 km2 y 365 km2, respectivamente.

Cisjordania se encuentra entre Jerusalén –reclamada como capital tanto por palestinos como por israelíes– y Jordania, mientras que Gaza es una franja de 41 km de largo y entre 6 y 12 km de ancho.

Gaza tiene una frontera de 51 km con Israel, 7 km con Egipto y 40 km de costa sobre el Mar Mediterráneo.

Actualmente la Franja está controlada por Hamas, el principal grupo islámico palestino que nunca ha reconocido los acuerdos firmados entre otras facciones palestinas e Israel.

Cisjordania, en cambio, está regida por la Autoridad Nacional Palestina, el gobierno palestino reconocido internacionalmente cuya principal facción, Fatah, no es islámica sino secular.

4. ¿Nunca firmaron la paz palestinos e israelíes?

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Tras la creación del Estado de Israel y el desplazamiento de miles de personas que perdieron sus hogares, el movimiento nacionalista palestino comenzó a reagruparse en Cisjordania y Gaza, controlados respectivamente por Jordania y Egipto, y en los campos de refugiados creados en otros estados árabes.

Poco antes de la guerra de 1967, organizaciones palestinas como Fatah –liderada por Yasser Arafat– conformaron la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y lanzaron operaciones contra Israel, primero desde Jordania y luego desde Líbano.

Estos ataques incluyeron también atentados contra objetivos israelíes en territorio europeo que no discriminaron entre aviones, embajadas o atletas.

Tras años de atentados palestinos y asesinatos selectivos de las fuerzas de seguridad israelíes, la OLP e Israel firmaron en 1993 los acuerdos de paz de Oslo, en los que la organización palestina renunció a “la violencia y el terrorismo” y reconoció el “derecho” de Israel “a existir en paz y seguridad”, un reconocimiento que la organización islámica palestina Hamas nunca aceptó.

Y como resultado de los acuerdos firmados en la capital noruega fue creada la Autoridad Nacional Palestina, que representa a los palestinos ante los foros internacionales.

Su presidente es elegido por voto directo y él a su vez escoge un primer ministro y a los miembros de su gabinete. Sus autoridades civiles y de seguridad controlan áreas urbanas (Área A según Oslo), mientras que solo sus representantes civiles -y no de seguridad- controlan áreas rurales (Área B).

Pero a pesar de que Jerusalén es uno de los puntos más conflictivos entre ambas partes, Jerusalén Oriental, considerada la capital histórica por parte de los palestinos, no fue incluida en los acuerdos.

Y el 30 de septiembre de 2015 el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, anunció ante la 70 Asamblea General de Naciones Unidas que su gobierno se desviculaba de los Acuerdos de Oslo en vista de los incumplimientos de Israel.

“Declaramos que no podemos seguir obligados legalmente por estos acuerdos firmados y que Israel debe asumir todas sus responsabilidades como un poder ocupante, porque el statu quo no puede continuar”, dijo Abbas.

5. ¿Cuáles son los principales puntos de conflicto entre palestinos e israelíes?

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La demora para el establecimiento de un Estado palestino independiente, la construcción de asentamientos de colonos judíos en Cisjordania y la barrera de seguridad en torno a ese territorio -condenada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya- han complicado el avance de un proceso de paz.

Pero éstos no son los únicos obstáculos, tal como quedó claro en el fracaso de las últimas conversaciones de paz serias entre ambos grupos que tuvieron lugar en Camp David, Estados Unidos, en el año 2000, cuando un saliente Bill Clinton no logró un acuerdo entre Arafat y el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak.

Las diferencias que parecen irreconciliables son las siguientes:

Jerusalén: Israel reclama soberanía sobre la ciudad (sagrada para judíos, musulmanes y cristianos) y asegura que es su capital tras tomar Jerusalén Oriental en 1967. Eso no es reconocido internacionalmente. Los palestinos quieren que Jerusalén Oriental sea su capital.

Fronteras y terreno: Los palestinos demandan que su futuro Estado se conforme de acuerdo a los límites previos al 4 de junio de 1967, antes del comienzo de la Guerra de los Seis Días, algo que Israel rechaza.

Asentamientos: Son viviendas, ilegales de acuerdo al derecho internacional, construidas por el gobierno israelí en los territorios ocupados por Israel tras la guerra de 1967. En Cisjordania y Jerusalén Oriental hay más de medio millón de colonos judíos.

Refugiados palestinos: Los palestinos sostienen que los refugiados (10,6 millones según la OLP, de los cuales casi la mitad están registrados en la ONU) tienen el derecho de regreso a lo que hoy es Israel, pero para Israel abrir la puerta destruiría su identidad como Estado judío.

6. ¿Es Palestina un país?

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La ONU reconoció a Palestina como “Estado observador no miembro” a fines de 2012, con lo que dejó de ser una “entidad observadora”.

El cambio les permitió a los palestinos participar en los debates de la Asamblea General y mejorar las posibilidades de ser miembro de agencias de la ONU y otros organismos.

Pero el voto no creó al Estado palestino. Un año antes los palestinos lo intentaron pero no consiguieron apoyo suficiente en el Consejo de Seguridad.

Casi el 70% de los miembros de la Asamblea General de ONU (134 de 192), sin embargo, reconoce a Palestina como Estado.

Y en septiembre de 2015 la amplia mayoría votó por permitir que la bandera palestina ondeara frente a la sede del organismo. Sólo siete países se opusieron.

7. ¿Por qué EE.UU. es el principal aliado de Israel? ¿Quién apoya a los palestinos?

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Primero hay que considerar la existencia de un importante y poderoso cabildeo pro-Israel en Estados Unidos y el hecho de que la opinión pública suele ser favorable a la postura israelí, por lo que para un presidente quitarle el apoyo a Israel es virtualmente imposible.

De acuerdo a una encuesta encargada por la BBC en 2013 en 22 países, EE.UU. fue el único país occidental con una opinión favorable de Israel, y el único país de la encuesta con una mayoría de opiniones positivas (51%).

Además, ambas naciones son aliadas militares: Israel es uno de los mayores receptores de ayuda estadounidense y la mayoría llega en subvenciones para la compra de armamento.

Los palestinos no tienen el apoyo abierto de una potencia.

En la región, Egipto dejó de apoyar a Hamas, tras la deposición por parte del ejército del presidente islamista Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, históricamente asociados con el grupo palestinos.

Mientras que Siria e Irán y el grupo libanés Hezbolá son sus principales apoyos y aunque su causa genera simpatía en muchos sectores, por lo general no se traduce en hechos.

Y los actuales conflictos en el Medio oriente también han distraído a la opinión pública internacional.

8. ¿Por qué están peleando ahora?

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Después de un período de relativa tranquilidad,la violencia entre las dos comunidades empezó a escalar luego de choques a mediados de septiembre de 2015 en la mezquita de Al Aqsa, un sitio de Jerusalén sagrado para los musulmanes.

Los enfrentamientos fueron propiciados por rumores sobre un supuesto plan de Israel para modificar los viejos acuerdos para la gestión del lugar.

Israel desmintió los rumores, pero poco después dos israelíes murieron en Cisjordania por disparos hechos por palestinos.

Y empezó una ola de apuñalamientos y disparos que ha dejado una estela de muertes de ambos bandos.

Como reacción a los ataques, el gobierno israelí anunció que las casas de los palestinos involucrados serán demolidas y que sus familias perderán el derecho de residir en Jerusalén.

Y las autoridades israelíes también procedieron a establecer puestos de control a la salida de varios barrios de Jerusalén Oriental, los primeros en la ciudad desde 1967.

Los palestinos, por su parte, ya celebraron su primer “día de la ira” en la vecina Belén, en territorio de Cisjordania, con jóvenes enfrentándose a pedradas con las fuerzas de seguridad judías.

Y la violencia ya se extendió a la frontera con Gaza.

9. ¿Estamos a la puerta de una nueva intifada?

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En la historia del conflicto, los palestinos han organizado dos grandes levantamientos contra Israel, en la década de 1980 y al inicio de la del 2000.

Y con el proceso de paz prácticamente muerto, muchos observadores se preguntan si este no podría ser el inicio de una tercera “intifada”.

Los ataques de las últimas semanas, sin embargo, no parecen particularmente organizados, si bien son un reflejo del creciente enojo, e incluso desesperación, de algunos palestinos.

Y aunque han sido celebrados por algunos grupos militantes, el líder palestino Mahmud Abbas ya dijo que los palestinos no están interesados en que escale la violencia.

Aunque como bien explica Kevin Connolly, periodista de la BBC en Jerusalén, la única verdad es que nadie puede predecir qué pasará después.

“El súbito aumento de la violencia en los últimos día puede acabar igual de repentinamente o puede dar pie a una violencia todavía mayor”, dice Connolly.

10. ¿Qué tendría que ocurrir para que haya una oportunidad de paz duradera?

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Los israelíes tendrían que apoyar un Estado soberano para los palestinos que incluya a Hamas, levantar el bloqueo a Gaza y las restricciones de movimiento en Cisjordania y Jerusalén Oriental.

Los grupos palestinos deberían renunciar a la violencia y reconocer el Estado de Israel.

Y se tendrían que alcanzar acuerdos razonables en materia de fronteras, asentamientos judíos y retorno de refugiados.

Sin embargo, desde 1948, año de la creación del estado de Israel, muchas cosas han cambiado, en especial la configuración de los territorios en disputa tras las guerras entre árabes e israelíes.

Para Israel eso son hechos consumados, para los palestinos no, ya que insisten en que las fronteras a negociar deberían ser aquellas que existían antes de la guerra de 1967.

Además, mientras en el terreno bélico las cosas son cada vez más incontrolables en la Franja de Gaza, existe una especie de guerra silenciosa en Cisjordania con la continua construcción de asentamientos judíos, lo que reduce, de hecho, el territorio palestino en esas zonas autónomas.

Pero quizás el tema más complicado por su simbolismo es Jerusalén, la capital tanto para palestinos como para israelíes.

Tanto la Autoridad Nacional Palestina, que gobierna Cisjordania, como el grupo Hamas, en Gaza, reclaman la parte oriental como su capital pese a que Israel la ocupó en 1967.

Un pacto definitivo nunca será posible sin resolver este punto. Otros podrían negociarse con concesiones, Jerusalén no.

Y, por el momento, no hay tampoco nada que sugiera una resurrección del moribundo proceso de paz.

De hecho, es difícil encontrar un momento de la historia reciente en que se hayan hecho tan pocos esfuerzos por encontrar una solución a este viejo conflicto.

Y pocos creen que el líder palestino Mahmud Abbas y el primer ministro Benjamín Netanyahu vayan a hacer las concesiones necesarias para llegar a un acuerdo.

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